Bolsas y ojeras
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Bolsas y ojeras. La piel del contorno de los ojos es la más delicada del rostro: es mucho más fina que el resto de la epidermis, y apenas contiene glándulas sebáceas o sudoríparas. Por eso es mucho más fácil y frecuente que esta zona de la cara presente problemas como bolsas y ojeras.
Tener bolsas u ojeras es, en ocasiones, una cuestión genética difícil de eliminar; pero otras veces responden al consumo de alcohol, tabaco, mala alimentación, retención de líquidos o descanso deficiente. Los cambios hormonales, como la menstruación o el embarazo, también tienen repercusión.
Así, las bolsas y ojeras no sólo son un problema de estética, que nos dan un aspecto envejecido o cansado; también pueden ser un síntoma de que algo en nuestro organismo no funciona adecuadamente. Será más fácil eliminarlas si en lugar de ir al sólo al efecto, atacamos la causa. La edad es otro factor desencadenante, ya que con los años, la piel pierde colágeno y elastina, se afina más, y el problema se acentúa.
Las bolsas, el edema de la parte inferior del ojo, se producen generalmente por retención de líquidos. Se nota simplemente presionando ligeramente la bolsa, que forma un pequeño hoyo que desaparece poco a poco. Esto puede ser un síntoma de que el riñón no es capaz de eliminar y drenar el exceso de líquido, aunque también la falta de sueño o el exceso de alcohol y tabaco, sal, o cualquier toxina, desencadenan este antiestético efecto.
Los trastornos cardiacos, la hipertensión o alteraciones tiroideas también pueden ser el origen del edema. Además, por la noche, cuando dormimos, no parpadeamos: esto hace que la circulación sanguínea y linfática en esa zona se ralentice, lo que también influye en el aspecto cansado. Por esta razón es habitual despertarse con los ojos hinchados, pero al parpadear durante el día van volviendo a su estado natural.
Las ojeras, por su parte, son alteraciones en la coloración de la piel del contorno de ojos: como hemos dicho, es tan fina que deja traslucir el sistema vascular que hay debajo. Si se tiene la piel especialmente blanca, es fácil que esto produzca un efecto verdoso o azulado en la zona. Suelen agravarse si padecemos algún trastorno como alergia o conjuntivitis, ya que al frotar los ojos a causa del picor, se acumula la sangre en la zona y se hace más visible.